La resistencia a la Intervención francesa fue una mojonera
importante en el camino que solo después de la Revolucion
de 1910 produjo en Mexico una patria unificada. A mediados del
siglo XIX, a 25 años de haber consumado su Independencia
la nación mexicana estaba sumida en un caos que entre otras
cosas llevó a la pérdida definitiva del norte de
su territorio (relativamente despoblado y de difÌcil supervisión
administrativa), ante una nación pujante y en expansión
como lo era Estados Unidos. Pero ni siquiera la reducción
del quehacer gubernamental y político fueron capaces de
introducir el orden mínimo para el progreso. El bando conservador
proponía el centralismo como remedio para los males políticos
pero tal organización solo logró continuar el caos.
El fracaso de los conservadores produjo la rebelión de
Ayutla en 1854 y los liberales iniciaron una gestión que
fructificó en la Constitución de 1857. En ella se
eliminaban viejos privilegios que obstruían el desarrollo
capitalista de la economía. Este regimen prevalecía
en Europa y Estados Unidos, y se consideraba por muchos sinónimo
de progreso. Los grupos sociales atacados por la Constitución
de 1857 (Ejército, Iglesia, comunidades indígenas)
reaccionaron violentamente y la guerra civil azotó al país.
La victoria liberal no fue definitiva pues los conservadores no
se dieron por vencidos "ni aun vencidos"; continuaron
mediante la guerrilla la contienda que habían perdido con
ejércitos formales. Mientras, las potencias europeas se
interesaban por México, so pretexto de cobrar déudas
del gobierno. España e Inglaterra desembarcaron tropas
junto con Francia en el puerto de Veracruz a fines de 1861 y principios
de 1862. Se iniciaron negociaciones tras las cuales las dos primeras
potencias se retiraron. Pero Francia tenía intenciones
más serias e inició un avance hacia la capital que
fue preludio a su alianza con el bando conservador para imponer
al archiduque Maximiliano de Austria como emperador de México.
Es en ese contexto que, ante un invasor extranjero que contaba
con apoyo del bando conservador, los liberales deciden resistir.
En los peores momentos, el gobierno encabezado por Benito Juárez
tuvo que retirarse hasta el Paso del Norte, en Chihuahua. Con
el apoyo de los franceses, los conservadores y Maximiliano dominaron
el centro del país. Los liberales fueron entonces los que
se dieron a las tácticas guerrilleras y se apoyaron en
la población general para resistir al invasor. Esa resistencia,
más algunos cambios en la situación política
mundial permitieron a los liberales ir ganando terreno hasta lograr
la retirada de los franceses y la victoria definitiva sobre el
Imperio y sus aliados en 1867.
La batalla del 5 de mayo fue un evento relativamente temprano
en la lucha de MÈxico contra la intervención. En
realidad, después de esta acción el ejército
mexicano fue cediendo posiciones al invasor. Sin embargo la memoria
histórica ha escogido esta victoria en el campo de batalla
como símbolo de la lucha de cinco años contra un
regimen apoyado desde el exterior. La historia completa de esta
contienda ha sido significativa para el pueblo de México
en el sentido de mostrar que cualquiera que sea el destino del
país, decidirlo es asunto que compete exclusivamente a
los mexicanos. A partir de entonces quedó claro que sólo
quien sea capaz de fundar su dominio político en fuerzas
exclusivamente internas, puede gobernar a México.